El San Fernando empata 1-1 en Marbella

El gol in extremis de Lolo Garrido le da la vida a los azulinos

Una tarde que comenzó tan bonita con muchos jugadores del fútbol base saltando al campo y fotografiándose con el primer equipo no podía empañarse con una derrota y final infeliz. Nuestros peques merecían al menos una pequeña alegría.

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El primer acto se abrió con un conjunto azulino perfectamente plantado sobre el terreno de juego. A nuestro entender de los mejores inicios de la temporada. Sentido, ganas, presión, robo, posesión y sobre todo hambre. A decir verdad, no se traducía en ocasiones de peligro por ningún bando. Hubo que esperar hasta el primer cuarto de hora, concretamente hasta el minuto 17, cuando Espinar (de nuevo titular) cabeceaba al lateral de la red una asistencia del capitán Martínez. Por cierto, gran trabajo de Espinar fajándose con los centrales.

Dos minutos más tarde es el central Rubén quien remataba con la suela, aunque atajaba el meta Manu por bajo.

Era importante el merodeo de los azulinos por el área marbellí que se las veía y deseaba para contrarrestar el fútbol isleño. En esta media hora Mario fue protagonista de las mejores acciones por banda (¡cómo has crecido, chico!).

El primer remate con indicios de peligro (29’) llevaba la firma de Pedro Mérida con su derechazo que repelía Salva a córner. Siete minutos más tarde Kike Márquez, escorado en banda izquierda, controlaba y buscaba un chut con arco que Salva, atento, abortaba.
Un minuto más tarde es Lolo Garrido quien buscaba un pase profundo que cogió dosis de veneno y a punto estuvo de convertirse en gol, dado que Manu estaba descolocado. Con el empate a cero se llegaba al vestuario.

A la salida de vestuario, Miguel Álvarez ponía en liza a Ebu en lugar de Goti. El camerunés aportaría velocidad en las acciones atacantes. El San Fernando salía en tromba. En pocos minutos muchas ocasiones. Lástima que Espinar, en el minuto 47, no llegase a un servicio de Dani Martínez. Dos minutos el activado Lolo disparaba a las manos del meta, tras una gran recuperación en la frontal. El de Jerez estaba afinando la portería para lo que vendría en el descuento. Ya en el 50’ saque de esquina del laboratorio del doctor Méndez y Regino en el primer palo no encuentra más que una providencial mano de Manu (valga la redundancia).

Despertaban los de Miguel Álvarez con un lanzamiento de Añón y el remate de Lolo González de cabeza en una falta lateral. ¡Susto para la parroquia cañaílla! Los entrenadores mueven ficha. Méndez da entrada a Carralero por Francis y Álvarez a Turbo por Pedro Mérida. Seis minutos más tarde Méndez introduce a Bruno Herrero en lugar de Galindo.
En el 68’ Carralero estuvo a punto de rematar en boca de gol, pero su remate fue bloqueado por Marcos y anulado la jugada por presunto fuera de juego. Asistía Mario.

En el minuto 70’ los hoy de amarillo sacaban provecho de un saque de banda que tocaba por alto Fran, prolongación del punta visitante y balón que llegaba suelto a la zurda de Andrés Sánchez que le pegaba perfecto lejos del alcance de Salva. El lateral zurdo ex del Cádiz ya nos marcaba en el partido de ida el 2-2. El gol fue un duro golpe difícil de asimilar. En el 74’ Trujillo por Mario.

A partir de ahí podía más el corazón que la cabeza y el equipo visitante hacía alarde de su oficio y veteranía. Tuvo el 0-2 en un mano a mano de Ebu con Salva, pero el meta de Villarreal dijo “aquí estoy yo” y nos libró de una derrota segura.

El San Fernando arrincona al Marbella. El fútbol no entiende de justicia, pero algún día la diosa Justicia tenía que pasarse por Bahía Sur… Y se dio una vueltecita.

Ya en el descuento, pudo llegar el empate en las botas de Espinar, pero llegó a raíz de un bote neutral. El balón repelido por la defensa marbellí, era colgado por Bruno Herrero sobre la posición centrada de Dani Martínez, disparo centrado de éste y balón que llegaba a Lolo Garrido y … “lolazo”, “golazo” (maldita dislexia) a la media vuelta. El Gladiator de Jerez de la Frontera aparecía en la arena para enloquecer al Coliseo Cañaílla.

Un punto que te da la vida, que te hace respirar, que te sirve para seguir sumando en esta carrera hacia la permanencia. La fe azulina mueve montañas.