Ahora se llama armonizar impuestos

Lo que viene a ser “quedarse hasta con los calcetines sudados del abuelo heredado”

Por Pascual Fernández Espín

Uno, que no es muy allá en esto de las entendederas o neuronas despejadas, el otro día, oyendo a la señora presidenta de la Junta andaluza, les juro que no tuve más remedio que hacerme cruces por la sorpresa, cruces por el sopor, cruces por… en fin, cruces de todo tipo. Porque a ver, díganme ustedes si no es para eso y para mucho más. Nada más y nada menos, eso sí, con el desparpajo y léxico caribeño que le caracteriza, la señora Susana le estaba metiendo un puro de aquí te espero a su homónima de la Comunidad de Madrid, señora Cifuentes, porque ésta no les apretaba tanto las tuercas a sus administrados como ella hace en Andalucía.

Impuestos

O sea que, sin quitar ni poner rey por mi parte, porque todo aquello que huele a política barata me produce tal urticaria que luego no me la puedo quitar ni con un novenario de infusiones a base de manrubillo, romero, hinojo y flor de malva, pero le juro que por ahí iban los tiros… En fin, a lo que iba. Aprovechando la conferencia de presidentes de Comunidades Autónomas, para hablar de la pasta que el señor Montoro y Cía les tiene que soltar, o para que alguien les indique quien se iba a hacer cargo de sus despilfarros e incapacidad… Bueno, aquí habría que aclarar que los señores presis de Cataluña y País Vasco no acudieron al Senado porque la calderilla no va con ellos. Dicho lo cual, y retornando de nuevo el tema de la pela, en un momento en que la contienda estaba por todo lo alto, toda crecida, supongo, la señora Susana Díaz le recriminó a la señora Cifuentes, eso sí, ofendidísima, que en vez de quedarse con todo lo que les suene en el bolsillos a sus contribuyentes, que no les subiera los impuestos y sólo se quedara con una pequeña parte. Por tanto, en el proceso místico de esa afrenta, que no se puede aguantar, la señora Susana no tuvo más remedio que parir una luminosa frase. Una frase de alta belleza gramatical que la señora presidenta bautizó como: “Armonización de Impuestos”. Que por si alguno de ustedes no cae en cuenta de que se trata, viene a decir, más o menos, quedarse hasta con los calcetines sudados del abuelo heredado.

Pero para intentar detallar la esencia misma de la historia, puntualicemos y vayamos por partes: Así, por ejemplo, el impuesto de Transmisión Patrimonial y el de Sucesiones (herencias) sepan ustedes que son algunos de los impuestos manejados exclusivamente por las Comunidades Autónomas, por tanto sus dirigentes, o sea, esos mismos que les sonríen y les dan palmaditas en el hombro en época de elecciones, pueden subirlos, bajarlos o anularlos; según el “cariño” que profesen a sus contribuyentes, sin dar cuenta al Estado Central. Eso sí, luego que no se quejen si les toman entre ojos o les sale un orzuelo.

En el Impuesto de Transmisiones la mayoría de las Comunidades aplican el tipo preferencial del 7%, aunque las hay que lo han elevado hasta el 8% e incluso el 10%.

Actualmente el tipo más bajo lo está cobrando Madrid y Navarra, con el 6%. O sea que, ya va quedando claro el enfado de la señora Susana, pero seguro que también va quedando claro el enfado de los contribuyentes, ya que los beneficios fiscales a la hora de comprar vivienda, emprender un negocio o cualquier otra actividad comercial, a un andaluz, murciano o extremeño, por poner un ejemplo, les cuesta más caro que a un madrileño. Vamos, que lo que dice la Constitución en su articulo 14 sobre la igualdad de todos los españoles ante la ley, pues qué quieren que les diga, pero yo no lo veo por ninguna parte.

Siguiendo en la misma dinámica, en el Impuesto de Sucesiones cada Comunidad legisla como quiere y le da la real gana. Tanto es así, que mientras algunos/as aprietan la tuerca del impuesto hasta cortar el resuello a su “querido pueblo”, otras Comunidades casi lo han eliminado.

En una radiografía superficial, tenemos en un extremo a Cataluña, Cantabria y Madrid, que es donde menos impuestos se pagan por heredar, y en el otro a Andalucía, Asturias y Murcia, donde sale más caro heredar. Incluso sale tan caro que algunas veces heredar se convierte en un estigma para el heredero. Y de ahí se deriva que casi un 11% de las herencias se renuncie a ellas por la gran presión fiscal que se aplica en algunas comunidades. Sobre todo teniendo en cuenta que lo heredado muchas veces no es en metálico, si no en patrimonio envejecido que para ponerlo habitable, o explotable, cuesta más el barniz que el santo. Por tanto, con estos mimbres por medio, no es de baladí que la señora presidenta de Andalucía esté que trine.

Por cierto, hay que aclarar que en su “Armonización de Impuestos” si en un primer momento contó con el apoyo de los señores presidentes de Valencia, Castilla la Mancha y Extremadura, poco a poco se van sumando presidentes de todos colores políticos, y que en plan impuestos, ¿pues qué quieren que les diga?, pero para mí son tales para cuales. De lo que se deduce, señores míos, que la hermosa frase de Armonizar (aunque sea impuestos) se hará cierta. Se armonizará el sistema fiscal para cobrar más impuestos.

¡Uy yuyuy! Y pensar que la señora Susana prometía tanto que incluso yo la tenía presente en mis plegarias a la hora de situarla en la polen position de la gobernabilidad del gran suelo patrio. En fin, no seamos malos y pensemos que ha sido un desliz, porque si es eso lo que realmente piensa, no me imagino si algún día tocase pelo de Moncloa…Quede bien claro que éste contribuyente, que está hasta las ánginas barriobajeras de promesitas de salón, de sonrisisas profiden y demás artes de birlibirloque, mientras no le suban realmente la pensión…(que vergüenza, un euro,) cuando haya que votar, lo mismo vota a…