Hacer tarea en casa: ¿Beneficio o castigo para los niños?

Algunos padres opinan que estas actividades son positivas, otros reclaman más tiempo libre para sus hijos

Artículo de Opinión de María Jesús Orellana

Con la vuelta al cole se abre de nuevo el debate sobre si es necesario o no que los niños hagan deberes en casa después de la jornada lectiva. Mientras algunos padres opinan que estas actividades son positivas como refuerzo de lo aprendido otros reclaman más tiempo libre para sus hijos.

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Los detractores de que los niños dediquen tiempo en casa a hacer la tarea argumentan que éstos sufren estrés y se sienten presionados a la hora de resolver estos ejercicios que tildan de abusivos en muchos casos.

Sin embargo, creo que detrás de este aparente desvelo paterno por el bienestar y la salud de sus hijos se esconde un motivo más simple y egoísta: ayudar a los más pequeños de la casa con la tarea requiere tiempo y dedicación por parte de los adultos.

Para algunos padres hoy día es mucho más sencillo dejar a sus hijos delante de la televisión o entreteniéndose con las nuevas tecnologías que preocuparse por revisar sus progresos en el ámbito educativo.

Además, creo que en algunas ocasiones se exagera un poco al hablar de estrés cuando se trata de escolares. Hacer tarea en casa no es otra cosa que una obligación que enseña a las nuevas generaciones los valores del esfuerzo y la responsabilidad. Los conceptos no se fijan en la mente por arte de magia y no hay que tener miedo o vergüenza a equivocarse.

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Los niños, en especial los de temprana edad, aprenden mediante el juego. Eso es innegable. Pero por otro lado, hay conocimientos y habilidades que no se desarrollan debidamente sin un trabajo consciente por parte del alumno. Aprender a leer y escribir sería un buen ejemplo de a lo que me refiero. ¿Si a un niño le cuesta dibujar o distinguir algunas letras no es mejor que practique?

Y por supuesto que se trata de un ejercicio repetitivo. En ocasiones los adultos no nos damos cuenta de que la repetición es la forma más sencilla de que un niño interiorice lo aprendido. Razonar las cosas es importante pero también lo es familiarizarse con técnicas que son siempre las mismas o memorizar conceptos clave como las tablas de multiplicar, por ejemplo.

Algunos padres se quejan de que ellos no pueden decidir si están o no de acuerdo con los deberes que se le imponen a sus hijos y arguyen su derecho a decidir sobre la educación de sus vástagos. No obstante, aunque a priori es algo positivo el que haya actividades de refuerzo complementarias que alumno pueda llevar a cabo o no es fundamental que exista cierta uniformidad en el currículum escolar.

Creo que este debate sobre la conveniencia de que los niños realicen tareas en casa después de salir del colegio deja de lado el hecho de que hacer feliz a un niño no es siempre lo mejor para él. Enseñarle que los deberes pueden ser interesantes y divertidos es más beneficioso para su desarrollo intelectual y emocional que darle el capricho de hacer lo que le apetezca.