Ganó Rajoy

Tribuna libre de José A. Hierrezuelo

Perdió la investidura por 10 votos, tal y como estaba previsto. Pero Rajoy ganó el debate. Que, previsiblemente, era lo único que podía ganar. El candidato a presidente, a la sazón presidente en funciones, demostró a los que siguieron la investidura por qué él debe ser elegido presidente. Y por qué a otros es mejor que ni sean propuestos.

Mariano Rajoy, presidente en funciones, durante su discurso de investidura. - Imagen EFE
Mariano Rajoy, presidente en funciones, durante su discurso de investidura. – Imagen EFE

Rajoy tiene las ideas claras de lo que ha hecho y lo que quiere seguir haciendo. Otros, no. Otros, no tienen ideas o no la exponen. Lo único que dicen es no. El famoso ‘no es no’ que Rajoy ya ha entendido, como lo hicimos la inmensa mayoría de los españoles.

Sánchez, por nombre Pedro, no dio un solo argumento para no facilitar la investidura de Rajoy. Bueno, uno. La corrupción del PP. Eso sí, olvidó por completo la corrupción del PSOE, muy del día a día en Andalucía.

Como no es no. Pedro Sánchez demostró que no le importa el futuro inmediato de España. Y con un discurso ramplón, por momentos bajo mitinero y bastante gris, fue incapaz de sacar al país de la duda sobre si habrá terceras elecciones por su bloqueo al sistema, o por el contrario será capaz de articular una candidatura para la cual ya sabe que debe asumir el peaje del independentismo catalán. Es decir, jugar a la unidad de España.

Mariano Rajoy, socarrón como ninguno, ganó no sólo por su astucia verbal y su claridad de ideas, sino porque supo ridiculizar en más de una ocasión a Pedro Sánchez, quien agarrado a su escaño no supo poner cara de disimulo ante la que le estaba cayendo. Porque las tortas le llegaron por la derecha, por la izquierda y por los nacionalistas.

La torpeza del PSOE y de su no líder Pedro Sánchez puede llevarnos a unas terceras elecciones, en las que el PP, después del debate de ayer, sale con al menos diez escaños más a los que obtuvo el 26 de Junio. Entre otras razones, porque el español medio, incluso el votante socialista, está preocupado con esta situación de interinidad. Además, los ciudadanos no perdonan el ridículo, y Sánchez ayer lo hizo, y muy bien, tal y como lo viene haciendo desde el 20 de diciembre.